Las cejas enmarcan el rostro y definen la expresión. Por eso, su depilación debe ser precisa, suave y respetuosa con la piel. Aunque la cera suele verse como un método rápido, no es la opción más segura para esta zona tan delicada.
1. La piel del área es extremadamente fina
La piel de las cejas es mucho más delgada que la del resto del rostro. La cera trabaja con calor y tracción, lo que puede provocar:
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Irritación intensa
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Enrojecimiento prolongado
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Sensación de ardor
Con el tiempo, esta agresión repetida puede debilitar la piel.
2. Riesgo de flacidez prematura
Al retirar la cera, la piel se estira bruscamente. Este movimiento constante favorece la pérdida de elasticidad, provocando flacidez en el párpado superior, una de las zonas que más delata el paso del tiempo.
3. Manchas y oscurecimiento
La cera puede causar hiperpigmentación, sobre todo en pieles sensibles o expuestas al sol. Esto genera manchas difíciles de corregir y un aspecto desigual alrededor de las cejas.
4. No permite precisión
La cera arranca el vello de forma general, sin distinguir dirección, forma ni densidad. Esto aumenta el riesgo de:
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Excederse en la depilación
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Perder la forma natural
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Crear asimetrías difíciles de corregir
5. No es compatible con ciertos tratamientos
Si usas retinol, ácidos, exfoliantes o tratamientos dermatológicos, la cera puede levantar la piel, causando lesiones o microdesgarros.
¿Cuál es la mejor alternativa?
La depilación con pinza o hilo permite mayor control, es más segura y respeta tanto la forma natural como la salud de la piel.
Las cejas no necesitan rapidez, necesitan cuidado. Elegir el método correcto no solo mejora su forma, también protege la piel y mantiene una expresión joven y armónica.
Porque unas cejas bien cuidadas…
se notan.

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