**Cabello de Princesa:
El cabello de una niña no es solo estética. Es identidad, juego, ternura, movimiento… y también un reflejo directo del cuidado que recibe. A diferencia del cabello adulto, la fibra capilar infantil es más fina, más delicada y mucho más susceptible a romperse. Por eso, su cuidado debe ser suave, consciente y lleno de amor.
Menos es más
En las niñas, el exceso de productos no embellece: debilita.
Lo ideal es usar shampoos suaves, sin sulfatos agresivos, y acondicionadores ligeros que faciliten el peinado sin dejar residuos.
El cepillo correcto sí importa
El cepillado debe hacerse siempre con:
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Cepillos de cerdas suaves
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De puntas redondeadas
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Y empezando de puntas hacia raíz
Nunca con prisa, nunca en seco si el cabello está muy enredado, y siempre con paciencia.
Nada de calor
Planchas, rizadores y secadoras calientes no están diseñadas para cabello infantil. El calor altera su estructura y puede provocar resequedad prematura, frizz permanente y puntas abiertas desde temprana edad.
Peinados que cuidan, no que lastiman
Las colitas demasiado apretadas, trenzas tensas o ligas duras pueden provocar quiebre y caída por tracción.
Los peinados más sanos son los sueltos, trenzas flojas y coletas suaves.
Cortes regulares = cabello feliz
Un pequeño despunte cada 3 o 4 meses ayuda a mantener el cabello sano, manejable y brillante, sin necesidad de grandes cortes.
El poder del ritual
Lavar, desenredar y peinar puede convertirse en un momento de conexión. Cuando una niña siente que su cabello es cuidado con amor, aprende a amar su propia imagen.
Una niña no necesita un cabello perfecto.
Necesita sentirse bonita, cuidada y segura.
Porque el verdadero brillo del cabello infantil no viene del producto…
viene del cariño con el que se toca.

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